Los clásicos fueron muy aficionados a hacer sonetos, especialmente bajo la temática mÃstica y romántica. El soneto A Dios crucificado es considerado como el más bello soneto mÃstico de la lengua castellana, y aunque no existe certeza sobre su autor la belleza mÃstica de sus versos lo hacen universal.
A Dios crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Tags: PoesÃa Española, Siglo de oro





















